Sin duda,la luz que desprendía la luna era mil veces más hermosa y mejor que la luz del sol; su luz no te ciega cuando miras hacia el cielo,tiene un precioso color blanquecino....y tiene el importante cargo de iluminar las sombras que crea la oscura noche cada día.Sobre todo,me gustaba por esto último.Iluminadora de las sombras,como una guía cuando estás sola en medio de penumbras.
Con las puntas de mis pies rocé la superficie del pequeño lago,la cual creó ondas minúsculas expandiéndose hacia el centro.Era extraño ver el movimiento,ya que así,tan tranquilo,se asemejaba más a un espejo inmenso que a un estanque en medio del parque; en un ágil movimiento estaba de rodillas en el borde,inclinándome hacia delante.Veía mi reflejo en el agua,una copia idéntica de mí misma devolviéndome una felina mirada junto con una sonrisa taciturna.
Con la yema del dedo índice intenté tocar la nariz a mi peculiar doble,haciéndola borrosa igual que una tele estropeada perdiendo la emisión.Reí para mis adentros como una niña divertida con su mejor juguete.Sí,a mis diecisiete años (aunque en realidad fueran el doble,si no llevaba mal la cuenta) todavía vivía en la más tierna infancia cuando me descuidaba.No podía evitarlo,simplemente,pasaba.
Las cosas más pequeñas,las que cualquier persona normal de mi edad encontrarían totalmente aburridas o insulsas,o cualificarían de juegos infantiles,a mi me fascinaban de tal modo que no podía dejarlas pasar.Eso era lo más bonito,¿no?¿No es ser feliz con tan poco,ser una persona afortunada?Además,los adultos también tenían sus propios "juguetes",volviéndose niños malcriados; los hombres ricos con sus caros coches,a los cuales tratan con mimo y recelo,y solo sacan para correr con ellos por pura diversión; las mujeres que se lo pasan genial jugando a ser diseñadoras o modelos cuando en la vida podrían serlo,gastándose todo su dinero en ropas caras para "disfrazarse".
Todos ellos se comportaban de modo inmaduro con sus caprichos.Ninguno de ellos era el adecuado para juzgar a los demás por inmadurez,¿verdad?
Casi de modo inconsciente,una mano apartó un molesto mechón de pelo lejos de mis ojos,los cuales parecían plateados gracias a la luz de luna; desviando mi atención un momento de mi divertimento particular miré hacia la bóveda estrellada,encontrándome con el astro lunar en su plena magnificencia.Completamente llena,lanzando su luz de pleno a todo el lago a la vez que enfocándome como si se tratara de un foco en un escenario.La misma mano se apartó de la oreja (detrás se hallaba el mechón) para estirarse hacia arriba,intentando alcanzar la luna como si estuviera a un palmo de mis narices.Ésta se cerró cogiendo solo aire,bajando de nuevo hasta mi regazo.
Tan inalcanzable como siempre...
Un ligero suspiro se escapó de entre mis labios,sin despegar la mirada del espectáculo lunar que tenía ante mi.
Quién pudiera alcanzar la luna...